Pueblos y Cultura
Ruta de los Reales Sitios
· La Granja.
Tampoco está de más dejarse caer por esta aristocrática villa, cercana a la capital segoviana y famosa por su fábrica de cristal, su palacio, sus jardines y sus fuentes barrocas, dedicadas a figuras de la mitología clásica.
Es difícil verlas en funcionamiento, pero en los fríos inviernos de la zona se hielan por completo y se convierten en un espectáculo inolvidable.
Si te gustan las emociones llevaderas, aprovecha para perderte en el laberinto de setos y si eres un apasionado de los árboles no olvides echar un vistazo a las gigantescas secuoyas que preceden al palacio.
Riofrío.
Tras la muerte de Felipe V, la Reina Isabel de Farnesio residió en La Granja durante el reinado de Fernando VI (1746-1759). En estos años adquirió el llamado Coto de Riofrío, e inició la construcción de un nuevo Real Sitioa arquitectura del Palacio es italiana, en la que destacan sus dos escaleras principales, gemelas y simétricas. El bosque de Riofrío, con una extensión de 625 hectáreas, es un notable paraje natural, cercado con tapia de piedra y poblado de gamos y ciervos. La arquitectura del Palacio es italiana, en la que destacan sus dos escaleras principales, gemelas y simétricas.
Castillo de Castilnovo.
Entre Sepúlveda y Cerezo de Abajo, aislado en una finca privada, se alza este castillo que fue levantado por un monarca árabe enamorado de este paisaje.
Más tarde, en su larga historia, fue ocupado por Álvaro de Luna, sirvió de residencia a los Reyes Católicos y fue reformado en distintas ocasiones, pero todavía conserva restos de la primitiva obra califal y ese aire de cuento de las mil y una noches.
Sepúlveda.
Bonito conjunto monumental, muy bien conservado, con una excelente colección de iglesias románicas.
La más interesante de todas es la del Salvador, que se alza en lo alto de la población y dicen que inició la difusión del románico en Castilla.
Tampoco debes pasar por alto los templos de San Justo y Nuestra Señora de la Peña, éste último junto a unos cortados que caen a pico sobre el río Duratón y en el que eran despeñados los condenados a muerte durante la Edad Media.
que han hecho justamente famoso el cordero de estas tierras.
Turégano.
Tampoco te dejará indiferente el casco viejo de esta población, en torno a una amplia plaza Mayor a la que se asoman soportales y vetustas fachadas.
En lo alto, desde la distancia, asoma el perfil de su espectacular fortaleza, que en la Edad Media fue baluarte del poderoso obispo Arias Dávila, mucho más aficionado a las armas que a la oración.
Si pasas por Turégano en Semana Santa no te pierdas la procesión de la carrera, cuando las tallas son trasladadas en volandas hasta el castillo desde una iglesia cercana a la plaza.
Pedraza.
Es difícil que no hayas oido hablar de esta población amurallada, en la que se mezcla todo el sabor medieval y un ambiente algo sofisticado, muy evidente en sus tiendas de artesanía, sus anticuarios y otras delicattessen rurales.
Te aconsejamos vivamente que no te acerques un fin de semana, cuando sus calles empedradas recuerdan la Gran Vía en hora punta.
Por lo demás, todo el casco viejo es precioso y conserva un castillo, una espaciosa plaza Mayor, dos cárceles y abundantes casonas nobiliarias.
Cuéllar.
Villa de gran antigüedad, asentada sobre un cerro coronado por su soberbio castillo.
No dejes de ver el patio interior de la fortaleza, rodeado de tres galerías platerescas, asomarte a las iglesias de San Esteban y San Martín, con sus bonitos ábsides mudéjares y hacer un recorrido por las empinadas calles del casco viejo.
Imagínate a los toros corriendo por estas calles durante los famosos encierros que se celebran en esta localidad, catalogados como los más antiguos del país.
Ruta de los Pueblos Serranos
Sotosalbos, Collado Hermoso, Pedraza de la Sierra, Sepúlveda, Las Hoces del Duratón, Riaza, Riofrío de Riaza, el Hayedo de la Pedrosa, El Santuario de la Virgen de Hontanares, Pradena, la Cueva de los Enebralejos , Navafría…
La Vega del Duratón. Después de su recorrido por las Hoces y tras cruzar el pueblo de Burgomillodo, el Duratón sigue su curso tranquilamente por un bonito paisaje de bosques de ribera.
Su aspecto ha cambiado por completo, pero también puedes apreciar la reposada belleza de este trayecto que pasa por Fuentidueña y Sacramenia y terminará desembocando en el Duero.
Collado
Hermoso.
Desde
Collado Hermoso, una pista de tierra sube hacia la montaña, donde se
encuentran las ruinas del monasterio de Santa María de la Sierra.
Entre las paredes, cubiertas de maleza, todavía se distinguen el rosetón de
este monasterio benedictino levantado en el siglo XII.
A pesar de la sensación de abandono que produce el lugar, en el que se han
instalado algunas colmenas, seguro que no te deja indiferente, sobre todo si
te acercas al caer la tarde cuando se contemplan unas increíbles puestas de
sol.
Cueva de
los Enebralejos.
En las
inmediaciones de Prádena, en el subsuelo, merece una visita la cueva de los
Enebralejos,
con sus bellas formaciones de estalactitas y estalagmitas y un curioso río
subterráneo.
La Ermita de la Virgen de las Vegas.Cerca
de Pedraza, junto a la carretera que conduce a La Velilla, se alza la ermita
de Nuestra Señora de las Vegas, que esconde en realidad un enterramiento del
siglo II y que, según parece, formó parte de una villa romana.
Hace pocos años, en este lugar se descubrió una piscina como las que se
utilizaban para los bautismos en los primeros tiempos del cristianismo.
Cueva de
los Siete Altares.
Todo el
recorrido del Duratón, en las paredes de las hoces, está bordeado por
abundantes cuevas inaccesibles en las que se descubrieron numerosas muestras
de pinturas rupestres.
Muchas sirvieron más tarde como refugio de ermitaños y entre ellas destaca
especialmente la cueva de los Siete Altares, próxima a Villar de Sobrepeña.
En su interior hay un conjunto de altares tallados en la roca que parecen
evocar los tiempos en que fue un lugar de culto durante la Edad Media.
Convento de la Hoz.
Uno de
los parajes más espectaculares del Duratón son las ruinas de este convento,
a las que se llega desde el pueblo de Sebúlcor, por una pista de tierra sin
señalizar (conviene que preguntes en el pueblo).
El camino es complicado, pero cuando contemples, en medio de un quiebro de
la hoz, las paredes caídas de este monasterio franciscano, nos agradecerás
eternamente esta pista.
La
Iglesia de Revilla Orejana.
Entre las
localidades de El Arenal y Revilla, esta preciosa iglesia se mantiene como
una de las más inéditas de la provincia.
Sus bonitos capiteles y su decoración en zig zag, lo convierten también en
una de las obras más interesantes del románico segoviano.
Fuentidueña.
Una de
las localidades más antiguas de Segovia es esta villa de origen celta que se
alza junto al río Duratón.
Para hacerte una idea de la solera del lugar, basta que te acerques a las
estelas funerarias que hay junto a la iglesia románica de San Miguel.
Esta iglesia tiene además un tesoro de capiteles con criaturas fantásticas,
como arpías y sirenas de dos colas, y es el templo más antiguo que se
conserva en Fuentidueña, después de que el de San Martín fuera adquirido por
un potentado americano a finales de los años 50 y trasladado piedra a piedra
a Estados Unidos.
San
Pedro de Gaillos.
Después
de una reciente restauración, el templo de esta localidad ha recuperado su
vistoso atrio, con una de las decoraciones más elegantes del románico.
Junto a la iglesia quedan débiles recuerdos de algunas tumbas y en el pueblo
todavía se respira la calma de los pueblos castellanos con olor a frío y a
leña.
Martin Muñoz de las Posadas.
Lejos de
la sierra, en tierra de cereales, este pueblo te sorprenderá por su amplitud,
su atmósfera relajada y su monumental plaza Mayor, presidida por un
grandioso templo en el que se han descubierto pinturas del siglo XII.
Dentro de la iglesia está el sepulcro del inquisidor Diego de Espinosa y muy
cerca se alza el palacio de este personaje, que alcanzó un gran poder en
Castilla.
Valle de San Pedro.
Una
bonita población segoviana de 60 habitantes. Está situada a 1060 metros de
altitud. Las
poblaciones mas cercanas son: Chávida, que está a tan sólo 1,4 Km, la Mata
(1,4 Km) y
Torre Val de San Pedro (1,9 Km).
Ruta del Románico
Torrecaballeros, Sotosalbos, Pelayos del Arroyo, Tenzuela, La Cuesta, El Guijar de Valdevacas, Turégano, Torre Val de San Pedro, Pedraza, Orejana, Sepúlveda, San Frutos del Duratón, Maderuelo
Sotosalvos.
La
iglesia románica de esta pequeña población está considerada, con razón, como
una de las encantadoras de la provincia.
Las tallas de sus capiteles son una versión medieval de la historia del
hombre y en su interior se conserva una bonita colección de tallas y
pinturas convertida en un pequeño museo del románico.
Para que no falte nada, alrededor del templo podrás ver el entrañable
caserío de Sotosalbos, que ha preservado numerosos corrales y caserones.
Y por supuesto...
Segovia
Para conocer Segovia hay que ser permeable al tiempo, hay que dejarse arrastrar en un viaje al pasado sumamente enriquecedor. La ciudad, pone a disposición del viajero los servicios necesarios para que la seducción, que esta ciudad de Piedra y Luz ejerce, sea total.
www.turismodesegovia.com/contenidos.asp?id=25&ban=0
Cultura y Ocio.
· Festival Internacional de Títeres en Segovia (Mayo)
· Festival Internacional de Verano en Segovia (Julio y Agosto)
· Festival Fol. De Segovia (Julio)
· Programación de invierno en el Teatro Juan Bravo de Segovia
· Concierto de las velas en Pedraza (Julio) En julio, Pedraza adquiere un aspecto fantástico cuando se celebran sus famosos conciertos nocturnos y las calles de la villa son iluminadas únicamente con antorchas.
· Fiesta de Santa Águeda en Zamarramala (Febrero)
En el interior de la casa encontrarán información detallada y forma de contacto.